lunes, 17 de agosto de 2015

Las Promesas de Un Candidato

Las Promesas de Un Candidato
POR ELVI PAREDES.

FOTO MIA ELVI PAREDESEl día que desaparezcan de las campañas electorales, los operativos médicos, la entrega de canastillas para embarazadas, de madera y cemento para reparar ranchitos, de cajitas, sacos o cubetas de comida en navidad o el día de las madres,   y la entrega de raciones alimenticias, habrá dado la sociedad dominicana un salto cualitativo en el necesario desarrollo institucional de la República Dominicana.
El aprovecharse de la miseria en que malviven cientos de miles de dominicanos y dominicanas, para hacer politiquería, es un acto que debe avergonzar a la clase política nacional.
La sociedad dominicana debe dejar atrás la politiquería, el populismo y la demagogia en que basan sus estrategias políticas la mayoría de los candidatos, para no decir TODOS.
Como creen los regidores, alcaldes, diputados y senadores y demás funcionarios electos, que podrá avanzar la sociedad dominicana, cuando solo se acuerdan de los pobres cuando faltan seis o siete meses para las elecciones de turno?
Como creen estos funcionarios electos y pagados por el pueblo, que solo ven cada tres año y medio, y de los cuales solo se ocupan de organizar un operativo médico, ayudar a alguien de su comunidad diligenciándoles un ataúd, comprándoles alguna receta o regalándoles algún efecto electrodoméstico, (que de seguro empeñara, días después, fruto de la necesidad y la miseria que le arropa).
Se cree ese regidor que entregando una ración de comida o algún medicamento, o diligenciando la puesta en libertad de algún vecino, sacara a su comunidad de la pobreza, o por lo menos le ayudara a encaminarse por el camino del desarrollo y la sostenibilidad económica?
Se creerá el Alcalde de una comunidad que permitiendo la arrabalización y la ocupación de los espacios públicos, para que todo el que desee establezca algún tipo de negocio, está propiciando el desarrollo de esa comunidad?
La función de los regidores y alcaldes, es la que más cerca está de las comunidades que le eligen.
Sin embargo, sus electores tienen que realizar protestas para poder ser escuchados, ya que estos se olvidan de quien o quienes los seleccionaron, y para qué.
O es necesario que los residentes de una comunidad tal, se vean precisados a marchar frente al Palacio Nacional, u Obras Publicas, o Salud Publica, para reclamar el arreglo de una calle, la construcción de una escuela, la prohibición de algún negocio que altere la paz de sus vecinos, o la eliminación de alguna cañada?
Es necesario que un sector social o económico tenga que denunciar públicamente que las importaciones de algún producto afectan la producción nacional, porque en el Congreso se aprobaron leyes que no las tomaron en cuenta?
Es necesario que las comunidades se vean precisadas a realizar actos de protestas para exigir la construcción de un hospital, su terminación, (como en el caso de la Ciudad Sanitaria, donde hay un hospital concluido en más de un 60 por ciento, y no terminan de construirlo)?
Es necesario que una comunidad tenga que impedir el tránsito para reclamar la construcción de un puente que entorpece el desarrollo económico de sus habitantes, cuando sus pobladores, pagan a regidores, alcaldes, diputados, y a un senador, para que les sirva a sus intereses?
Por ello me pregunto. ¿Hasta cuándo veremos las protestas, las marchas, las concentraciones, los viacrucis de nuestros pobladores, reclamando sus reivindicaciones?
O acaso no fueron electos nuestros regidores, alcaldes, diputados y senadores, para representar a sus electores?
Mientras esto sucede, nuestros barrios, ciudades y campos, están llenos de prostitución, desempleo, insalubridad y bancas de apuestas,  donde nuestros jóvenes, de ambos sexos, a temprana edad, no encuentran qué camino tomar, porque no hay clubes culturales y deportivos, y no existen bibliotecas ni centros de formación técnica.
Pero, para eso, a nuestros funcionarios electos no les alcanza el tiempo, ya que se mantienen muy ocupados los casi cuatro años en su alcaldía y el Palacio del Congreso Nacional, durmiendo y levantando las manos de vez en cuando, y cobrando sus jugosas dietas.  
Hasta cuándo tendremos una clase política que piensa que las y los dominicanos somos unos estúpidos que no pensamos ni razonamos?

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